Tips para facilitar la adaptación del hermano mayor para recibir al menor

Si me sigues en mis redes sociales sabrás que tengo 2 hijas y recuerdo que cuando Sara nació, Valentina tenía 5 años, la edad en donde los niños empiezan a elaborar el concepto de competencia, así que esto significaba que como padres debíamos manejar las cosas con mucho más cuidado para evitar una relación de rivalidad entre las dos, o un sentimiento de abandono en nuestra hija mayor.

Adicionalmente, debíamos tener en cuenta que Sara nació de 6 meses y 20 días, y debimos ser Padres Canguro, lo cual podía afectar mucho más a Valentina porque se iba a enfrentar al exceso de cuidados y de atención de nosotros con su hermana menor.

Así que les voy a contar cómo lo hicimos, pues generó excelentes resultados en su relación de hermanas.

1. Involucrar al hijo mayor en el proceso de gestación:

El propósito principal era hacer que la llegada de su Sara fuera una experiencia positiva para Valentina, por eso involucramos a Valentina en todo el proceso de espera y gestación de Sara, como ella anhelaba una hermanita fue fácil, sin embargo, le contamos poco a poco todo lo que iba a suceder durante la gestación, nacimiento y primeros años de vida de Sara, y lo importante que era para nosotros como padres la llegada de ellas dos a nuestras vidas, le explicamos cómo había sido su llegada y todos los cuidados que tuvimos con ella y que igual iba a pasar con Sara.

2. Escuchar las expectativas del hijo mayor:

Nosotros le preguntamos a Valentina qué esperaba de su hermana y le explicamos cómo sus expectativas se podían ir cumpliendo de acuerdo al proceso evolutivo de Sara. También le preguntamos para ella qué significaba ser la hermana mayor y le explicamos qué esperábamos de ella, hasta dónde llegaba su rol y dónde empezaba el nuestro como padres.

3. Contarle sobre los cambios que va a experimentar en la vida el hermano mayor con la llegada de un hermano menor:

Le compartimos a Valentina los cambios que se iban a generar en la familia, y que aunque Sara iba a requerir unos cuidados especiales por su nacimiento temprano, esos cuidados eran temporales y le dimos la seguridad de que siempre íbamos a estar pendientes de las dos permanentemente.

4. Compensar – Darle sensación de equidad al hijo mayor:

Cuando nació Sara, por 2 meses y medio, uno de nosotros dormía con ella en nuestro rol de Padres Canguro, y entonces el otro dormía con Valentina, y así nos cambiábamos cada día, una vez finalizamos este periodo, cada una dormía solíta en su propio espacio.

5. Hacer equipo con el hijo mayor:

Nosotros involucramos a Valentina en el proceso de atención y cuidado de la hermanita con pequeñas tareas y sin que esto generara una responsabilidad de adulto para ella de manera que no conectara su rol de hermana mayor con un exceso de responsabilidad.

6. Ser justos y equitativos con ambos hijos:

Esto debe verse reflejado en el trato de las dos, en las normas, en los llamados de atención (realizarlos de manera individual y no delante del hermano), en las expresiones de amor, en el tiempo compartido y en las oportunidades otorgadas.

Todo esto trajo como resultado una relación estrecha, bonita, cargada de complicidad, apoyo mutuo y mucha armonía.

Escrito por: Dra. Naylla Kafruny

Ir al contenido