Cómo influye el padre en la vida de sus hijos

En nuestra cultura como en varias partes del mundo, el rol del padre es establecer las normas, y el de la madre, realizar el control y seguimiento de las mismas; y ambos roles son igualmente valiosos, importantes y complementarios.

¿En qué radica la importancia de la figura paterna en el crecimiento integral de los hijos?

Comencemos por la etapa más primaria de los hijos: su nacimiento y primera infancia:

En la relación de los hijos recién nacidos con la madre o su representante, (quien acude ante el llanto del niño o la niña, lee, interpreta y cubre todas sus necesidades), el niño aprende que solo con llorar, el o la cuidadora llega a su rescate supliendo sus requerimientos, y permitiendo que en ésta interacción desarrolle un pensamiento fantasioso y egocéntrico que dice “que todo lo que quiere lo puede tener”.

Luego va creciendo, y aparece el padre en el escenario, quien no solamente da amor, sino que también reprende a su hijo, le castiga (quitándole algo que le gusta), le pone normas, etc, y le permite en ésta interacción aprender “que no todo lo que quiere lo puede tener”, y es esto lo que favorece que ese ser construya en su interior la tolerancia a la frustración.

Es por eso que con y desde el amor debemos aprender a frustrar a los hijos para que desarrollen herramientas que les permita enfrentar el mundo real, la vida! … y de paso a través de esto, el hijo pone los pies en la tierra y desarrolla principio de realidad, ya que todo comportamiento humano está completamente normatizado.

Cuando no se respeta todo este proceso, generamos niños, adolescentes y adultos impulsivos, egocéntricos, soberbios, manipuladores, que les cuesta respetar las leyes y la autoridad, que hacen lo incorrecto, que no son empáticos, y que quieren ser su propia ley.

¿Qué les faltó aprender a estos niños?

Les faltó aprender que el amor es respeto por ellos mismos y por los demás, que su espacio termina en donde empieza el del otro, que hay límites que hay que asumir con respeto, y que la felicidad y vivir en armonía es fácil cuando no le hacemos daño a nadie, en especial a nosotros mismos. Les faltó aprender que la honra a la jerarquía es amor y es paz.

¿Por qué no lo aprendieron?

Porque los padres en ocasiones no se comprometen lo suficiente con sus roles, no dan ejemplo, o simplemente no tienen el conocimiento y la experiencia para hacerlo de una manera adecuada, y los hijos, que en su gran mayoría son el reflejo de lo que pasa en sus padres y en sus familias, lo expresan en su mal comportamiento y/o en las actitudes inadecuadas que asumen frente a las diferentes situaciones que les plantea su existencia.

A esto le sumamos que el inconsciente del hijo lee la falta de establecimiento e incumplimiento de normas por parte de sus padres, o el cambio de roles (mamá que asume el papel de la figura paterna, o viceversa), como un abandono, por lo que se generan, en el hijo, vacíos afectivos y dolor psicológico, que luego se expresa en depresión, ansiedad, trastorno de pánico, pensamientos suicidas, entre otros.

Entonces, ¿nos damos cuenta de la valiosa relevancia que tiene el que como padres respetemos y asumamos con compromiso nuestros roles, siempre con amor, determinación, y mucha claridad?

Y no solo como padres, entre la pareja debe haber consistencia y coherencia frente al manejo de las normas en el hogar.

¿En qué aspectos de la personalidad y de la vida influye el padre?

El padre es quien permite que los hijos construyamos en nuestro interior los elementos para adaptarnos al mundo, la seguridad, la confianza en nosotros mismos, y la perseverancia para terminar lo que empezamos. El éxito académico, laboral y profesional también depende de nuestra relación con él; cuánto ganamos económicamente lo aporta el padre, y cómo nos lo ganamos es contribución de la madre; y si además somos mujeres, nuestra relación de pareja depende en gran medida de nuestra relación con el papá. Por tal razón, es de vital importancia que los roles culturales se honren y respeten al interior de la familia para formar hijos más sanos y felices.

Cuando el papá establece las normas en casa, actúa como representante de la ley de afuera en el interior del hogar y nos prepara para vivir en sociedad.

¿Cómo lo hemos hecho nosotros en casa?

Nosotros como padres, hemos siempre respetado nuestros roles, y por ejemplo, cuando una de las niñas presentaba alguna dificultad de comportamiento o actitud, lo hablábamos entre los dos, cada uno expresaba lo que pensaba y sentía al respecto, luego acordábamos lo que se le iba a decir, y si la castigábamos negociábamos el castigo. Posterior a esto, llamábamos a nuestra hija a la habitación o al estudio, les pedíamos que cerraran la puerta con el fin de respetar su intimidad para que la hermana no se enterara de lo que estaba pasando (evitando alguna relación de rivalidad), y siempre fue el papá quien habló con ellas y yo siempre estuve a su lado apoyándolo por si algo se le olvidaba.

En su formación, siempre hemos sido enfáticos en que hay que hacer lo que es correcto y nada más, y como padres hemos sido ejemplo de ello, pues sabemos que no hay nada que arrastre más que el ejemplo.

¿Y cuando no hay un padre en casa qué pasa con los hijos?

Los hijos en su inconsciente no aceptan que alguien les ponga las reglas, si su papá no se las pone, tampoco aceptan inconscientemente que la mamá asuma el rol de padre, teniendo un papá en alguna parte del planeta, solo lo aceptan si está fallecido.

Entonces analicemos lo siguiente, cuando los hijos transgreden las normas y la norma a su vez representa al padre, esos hijos de alguna manera al pasarse por encima de ellas, están protestando contra esa norma, es decir, que lo que están reclamando es que tienen un padre ausente que no les está permitiendo desarrollarse integralmente para ser exitosos y realizarse en la vida, así, que lo retan a través de actos de rebeldía, presionándolos para que asuman con compromiso su rol si verdaderamente los ama.

Cuando no hay padre en el hogar por alguna circunstancia (padres separados, padre fallecido, o ausente), y se puede contar con un tío o abuelo que sea figura de autoridad y que genere en los niños o adolescentes respeto y admiración, entonces, es esta figura quien puede establecer las reglas y la mamá realizar el control y seguimiento de las mismas. Sin embargo, cuando por alguna circunstancia no existe la posibilidad de que haya un padre “sustituto”, yo prefiero como terapeuta y figura de autoridad para el/la niña o adolescente establecerle las normas con la mamá presente y el o la hija, con un sistema de incentivos (luego hablaremos de la importancia de esto y como realizarlo), para que, en casa, la mamá pueda ejercer su rol de control y seguimiento y el hijo no la vea como mamá – papá.

Esta estrategia me ha funcionado perfectamente en terapia, le ha permitido a niños y jóvenes introyectar los límites y respetar las figuras de autoridad, y asumir a la mamá como mamá, lo cual le da estabilidad, seguridad, y permite una relación cálida y amable entre ambos.

 

Escrito por: Dra. Naylla Kafruny

Ir al contenido