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Mi Historia

Siempre he tenido la firme conciencia de que vine a ser mejor persona, no mejor que alguien, solo mejor que yo misma cada día, y la convicción de que si yo cambio contribuyo al cambio de mis futuras generaciones, contribuyo con la sanación de mi familia y de mis ancestros y realizo un valioso aporte a la especie, por esto desde pequeña me he propuesto aprender de mis errores y de los errores de quienes me rodean, y asumí el mayor de los retos que ha sido aplicar ese aprendizaje para poder ser coherente, pues pienso que la coherencia entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos es lo que nos genera mayor paz, nos proporciona autonomía e independencia, nos da fuerza y poder, y nos permite lograr lo que queremos de una manera más fácil y fluida.

Por todo lo anterior, por el camino de aprendizaje continuo, por mi propio recorrido por tantas etapas y situaciones difíciles superadas, por mis logros y éxitos alcanzados, y siempre con un objetivo claro de ser mejor persona, con la certeza y la fe de que todo tiene solución y con una base en mi actuar que es hacer siempre lo correcto con mucho amor y respeto, es que emprendí este camino de acompañamiento a muchas personas de mi país y de varios países del mundo pues considero que compartir el conocimiento y la experiencia es el mayor acto de amor por mí y por el otro.

Fui criada dentro del contexto de los años 60 y 70, con unos padres que dieron lo que consideraron lo mejor, y que nos amaron a su manera o a la manera que era considerada la adecuada para la época, aunque desde el contexto actual, en realidad cometieron muchos errores que terminaron afectando mi autoestima, me llenaron de sentimientos encontrados de alegría, de buenos recuerdos y al mismo tiempo de inseguridades, de miedos, de dolor, de aislamiento y sufrimiento. Esto generó que a los 8 años de edad tomara la primera decisión vital que sería trascendental en mi existencia, y fue encerrarme en mi habitación como una medida en ese momento de vivir mejor y más tranquila; en aquella época, iba al colegio, regresaba a casa y me encerraba.

Sin embargo, como todo es perfecto, Dios o el amoroso universo mantuvo en mi habitación la biblioteca, y aunque no era muy grande si tenía libros de actualidad, y las famosas enciclopedias vigentes en ese momento; supongo, que la causa en parte es que mi papá fue un excelente lector, y a mi mamá le gustaba estudiar permanentemente, cualidades que tomé para mi vida.

Poco a poco aprendí a escuchar la voz de Dios en mi interior, a sentir el tierno y amoroso acompañamiento y protección de la Virgen María, aprendí poco a poco a conectarme con el espíritu santo, y a pedir su sabia guía. Te confieso que esto no impidió que cometiera los errores de todo niño, también mentí, también me fue mal en el colegio, también tomé decisiones inadecuadas y cometí muchos errores propios de la infancia y adolescencia.

Sin embargo, con mi cercanía con lo espiritual, y con un deseo permanente de soltar el dolor, de sentir paz que era lo que mi alma más necesitaba, y de conectarme con la alegría de la vida, comencé a ser muy reflexiva, a hacerme muchas preguntas, y a encontrar gran variedad de respuestas.

Así transcurrió mi vida hasta los 16 años que entré a la universidad, en ese entonces con un deseo de estudiar arquitectura, en ese momento mi padre me dijo el primer NO de mi vida, y es que no me iba a pagar dicha carrera, que estudiara bacteriología, y como no estaba dispuesta a estudiar algo que no quería, entré a estudiar psicología. En ese momento solo quería irme de mi casa y huir, aún sin muchos recursos internos para enfrentar el mundo, y con una carrera que no era lo que me apasionaba para ese entonces.

Sin embargo, como todo es perfecto, Dios y el universo tenía tejido un plan hermoso y era que yo me dedicara a la psicología, pues ya en los 8 años anteriores había desarrollado el hábito de lectura que necesitaba para mi nueva carrera, contaba con un buen nivel de conciencia, de análisis y pensamiento crítico para la edad, y adicionalmente, contaba con la certeza de que me merecía lo mejor, en ese momento, salir adelante y ser feliz.

Soy egresada de la Universidad de Manizales, con tesis aprobada con mención honorífica. Me formé en la corriente de la psicología Humanista, la cual considera al ser humano como un todo y lo asume de manera positiva, es decir, un ser humano bueno con recursos y potencialidades.  

Mi gran compromiso con el ser humano me llevó a realizar un viaje de sanación interna, de sanación a mi historia de vida, familiar y ancestral que me tomó 5 años; mientras lograba esa paz, esa armonía y me reconectaba con mi esencia, con mi Yo amoroso y feliz, me dediqué a ejercer la psicología organizacional, etapa en la que trabajé en una empresa de reconocimiento Nacional, y a realizar la selección de varias empresas en el sector bancario, de seguros, salud, manufactura, entre otros.

Transversalmente, ya había iniciado mi carrera como capacitadora empresarial, contribuyendo con la formación de psicólogos en selección de personal, y pruebas proyectivas. Y empecé a trabajar haciendo intervención grupal con talleres vivenciales de crecimiento personal.

Además, también era docente en la facultad de psicología de una universidad nacional, en técnicas de intervención y terapia grupal, aplicación e interpretación de pruebas proyectivas, modelos y técnicas de intervención psicoterapéutica, entre otros.

Y fue así como después de esos 5 años, y de tener reconocimiento como psicóloga organizacional, decidí renunciar a la empresa, y dejar de realizar selección de personal a más de 15 compañías, y comencé profesionalmente de cero a dedicarme a lo que siempre quise, a la psicología clínica, a la capacitación organizacional y a la intervención grupal, ahora ya con la tranquilidad de poder entrar con un profundo amor y respeto al mundo interior del otro, (ya sea infante, joven, persona adulta,  en todo sistema ya sea pareja, familia, grupo, o empresa) porque ya había sanado mi propio yo interno.  

A mis 34 años, un incendio destruyó todo por lo que mi esposo y yo habíamos trabajado, quedamos con lo que teníamos puesto, y ambos tomamos otra decisión vital, renunciar al aprendizaje a través del dolor y darnos el permiso de aprender desde el amor y la alegría; y es en este momento donde decidimos conscientemente y en mutuo acuerdo, ser felices permanentemente. Esta decisión cambió para siempre nuestras vidas, permitiéndonos fluir en la vida con armonía, y lograr nuestros objetivos de manera más fácil y fluida. En ningún momento protestamos o renegamos de la situación, siempre mi esposo y yo nos dedicamos a dar gracias a Dios y al universo porque había protegido la vida de quienes estaban en ese momento en el apartamento, y con total naturalidad lo asumimos con humildad y mucho amor y volvimos a empezar de nuevo.

Hay muchos más aprendizajes construidos en estos años de vida, y hoy quería compartir contigo algunos de ellos, pues es parte de mi propósito en la vida, encontrar mi luz y compartirla con los demás.

Lo que más admiro, es al ser humano, por eso mi día a día está siempre enfocado en estudiar y formarme permanentemente con el fin de aportar al crecimiento de toda persona, así que aquello que me caracteriza es mi pasión por la lectura, el aprendizaje, y la adquisición de nuevo conocimiento para poder integrar más y mejores técnicas a mi método.

A nivel académico me he formado en múltiples disciplinas, entre ellas están: Nivel Practitioner en Programación Neurolingüística, constelaciones familiares, descodificación biológica de enfermedades, bioreprogramación, guión mental, psicogenealogía, estrategias de intervención con pacientes con consumo, terapia sistémica, técnicas de avanzada en Neurociencias, coaching, entre otras.

Lo anterior, en pro de cumplir mi misión personal que es trabajar permanentemente por la coherencia y contribuir con el desarrollo integral de toda persona que asista a mi consulta, a mis conferencias y a mis talleres, para que independientemente de su edad, desarrollen su poder interno, se conecten con su esencia amorosa, con su paz, eleven el nivel de conciencia en donde se es realmente feliz, y se realicen en todas las áreas de su vida, entendiendo  que la felicidad no es una meta de vida, sino el mejor camino para lograr todo objetivo.

A nivel organizacional, mi propósito es contribuir con el desarrollo del SER, a través del SABER, para generar un mejor HACER, y lograr los objetivos individuales y organizacionales de una manera más efectiva y oportuna, El TENER.

De todo este camino recorrido, también he aprendido que todo es perfecto, pues el universo siempre trabaja a favor de nuestra evolución; he aprendido que la soledad y el abandono no existen porque Dios o el universo siempre nos pone personas maravillosas a nuestro alrededor que nos dan cariño, amistad, amor, compañía, conocimiento, entre otros.

He aprendido que no solo tenemos una familia de sangre, sino también una familia espiritual; que cuando aprendemos a vivir expresamos nuestro sentir porque es importante para nosotros, no para el otro.

He aprendido que crecer como personas también nos enfrenta a sentir rabia, celos, tristeza, miedo, etc. porque estamos en una condición humana, y que lo importante es hacer cada vez una mayor conciencia de esto para gestionarlo de la mejor manera posible.

He aprendido que el amor es la mejor y más sabia solución para toda situación, porque lleva de la mano respeto y misericordia.

He aprendido que la vida es fácil vivirla, y que a ella venimos a realizarnos y ser prósperos, exitosos y felices. He aprendido, que todo tiene solución cuando uno tiene buena actitud, compromiso y fe, y he aprendido que lo que uno siembra, es lo que cosecha.

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