Estrés laboral, confinamiento y teletrabajo: Soluciones

Debido a la situación de confinamiento que vivimos hoy a nivel mundial, lo cual nos ha llevado a nivel profesional y empresarial hacer uso del teletrabajo como opción para mantener el empleo, y la estabilidad económica propia, familiar y organizacional, lo cual por su puesto también garantiza el mantenimiento de la economía de cada país y del mundo, las personas y profesionales no solo se han enfrentado a ejercer su labor, oficio o profesión en la medida de las posibilidades al interior de sus residencias, sino que transversalmente también ejercen en las  horas de trabajo, el rol de hijos, pareja, padres, etc.,  lo cual ha incrementado el nivel de estrés, ansiedad y ya hemos visto que también han surgido trastornos del sueño.

 

Este estrés tiene varias causas a saber:

 

  1. La amenaza inminente de una pandemia, lo que genera angustia, ansiedad, nerviosismo y miedo ante la posibilidad de enfermar y perder la vida, o que un ser querido enferme y pierda su vida.
  2. El temor a perder el empleo, o que la empresa en la que se trabaja quiebre económicamente, y no haya en el mercado laboral suficiente demanda para ubicarse rápidamente.
  3. La comunicación del FMI Fondo Monetario Internacional, quien anunció que el mundo entró en recesión debido a la situación de salud por el covid 19, lo cual genera incertidumbre, inseguridad e inestabilidad frente al presente y al futuro de la economía mundial.
  4. El desempeñar todos los roles al unísono, tanto a nivel personal y laboral a lo largo del día y no poder separarlos debido a que se trabaja desde la casa.
  5. La presión de salirse de la zona de confort, y la necesidad de adaptarse, reinventarse, protegerse, proteger a la familia, producir, ser resiliente, etc.
  6. Los conflictos en las relaciones interpersonales que genera la convivencia forzada y permanente bajo las presiones y las angustias de cada miembro de la familia confinado.

 

Todos estos factores tienen una incidencia en nuestro cerebro, ya que cuando nos sentimos amenazados, el cerebro enciende las alarmas y activa el sistema de supervivencia y responde con el sistema simpático, con el cual se empieza a producir cortisol (hormona del estrés), y entonces nos enfrentamos a los siguientes síntomas:

 

  1. Ansiedad, angustia, nerviosismo.
  2. Taquicardia, presión en el pecho, gastritis, colon irritable, dolor de cabeza, náuseas, micciones frecuentes, estreñimiento, dolores de espalda, piernas, etc.
  3. Insomnio, o deseo de dormir mucho (Trastornos del sueño), cambios significativos en la rutina de sueño.
  4. Con la producción de cortisol (hormona del estrés), la cual se dirige al área prefrontal del cerebro y que es la que se encarga de los procesos de atención, memoria, proyección a futuro, decide, soluciona, crea, establece estrategias, gestiona nuestra fe y nuestra parte espiritual, podemos deducir que todas estas funciones quedan afectadas negativamente, lo cual genera una disminución en el rendimiento; sin embargo, ante la presión laboral, a veces los resultados se dan a un alto costo humano.

 

ALTERNATIVAS DE SOLUCIÓN:

 

  1. Desarrollar un liderazgo consciente, empático y de acompañamiento positivo a las personas del equipo de trabajo, escucharlos y construir soluciones conjuntas hacia el bienestar individual y organizacional.
  2. Garantizar la implementación y la ejecución de pausas activas a lo largo del día, con un programa de control y seguimiento del mismo que sea efectivo y funcional, ya que estas pausas son necesarias para mantener el equilibrio, la armonía y la estabilidad individual y grupal.
  3. Acompañar a los trabajadores en capacitación sobre aspectos como liderazgo consciente y resiliencia, ya que se ha encontrado en las investigaciones la importancia de estos factores en el adecuado manejo del estrés, el mejoramiento de la salud, y el aumento de la productividad empresarial, entre otros.
  4. Tener claro que toda estrategia debe estar basada en un pensamiento gana-gana, es decir que las acciones y decisiones estén basadas en lo que sea mejor para todos tanto a título personal, como grupal y empresarial.
  5. Capacitar al equipo de trabajo en técnicas de manejo adecuado del tiempo, comunicación, y resolución de conflictos, entre otros.
  6. Establecer claramente los horarios de trabajo, y respetar los de descanso.
  7. Reconocer y valorar los esfuerzos individuales y conjuntos, es decir, mantener un clima laboral positivo que le permita a los trabajadores a pesar de la situación actual, mantenerse motivados.
  8. ¡Aprender, siempre aprender!

Mantener una actitud permanente de aprendizaje, siendo flexibles de pensamiento y enfocándose siempre en la solución y el resultado, a través de un trabajo conjunto de construcción colectiva.

 

Considero que la situación actual más que una crisis es un reto para todos, y de nosotros depende qué decidimos al respecto: mantenernos en la crisis o salir de ella entrando al modo solución.

 

Escrito por: Dra. Naylla Kafruny